viernes, abril 16, 2010

Time Flies Indeed: la vida después de Oasis


Las decisiones más íntimas son nuestros gustos. Nuestros libros, poemas, pinturas y en especial nuestras canciones favoritas dicen más de nosotros mismos que los #yoconfieso más personales; tal vez se trate de las elecciones más reveladoras precisamente porque las hacemos de manera en gran medida inconsciente, sobre todo aquellas que suceden durante cierta época en que no podemos ni siquiera intuir los significados que las irán poblando durante el resto de nuestras vidas.

Si me preguntan cuál es mi banda favorita siempre contesto que esa respuesta va cambiando con el tiempo. Pero la primera y la que ha ocupado con más constancia ese lugar es Oasis. Una de las cosas que recuerdo mejor del final de mi infancia es el momento en que la música dejó de ser algo que simplemente era divertido y comenzó a ser una forma de identidad. Antes de eso me gustaban los Beatles, Queen, Guns & Roses, Nirvana y otras cosas que ahora dan pena. Pero todos esos gustos fueron por exposición ambiental. Aunque ya algo de eso se había despertado un año antes con Nirvana, el sentimiento de pertenencia que da el descubrir un gusto musical (en apariencia) de la nada lo descubrí una tarde a principios de 1995 mientras veía MTV (ese MTV Latino de mediados de los 90 que parecía la versión en televisión por cable de una radio pirata) y pasaron, seguidos, los videos de "Rock'n'roll Star" y "Live Forever".



En el imaginario inglés del siglo XVIII la idea de lo sublime se concebía como la sustancia estética de todo lo que nos produce miedo pero a la vez una curiosidad tan grande que nos impide alejarnos. Esa misma sensación la descubrí varías veces en la infancia. Los pintores flamencos en el tomo de arte de una enciclopedia son los culpables de llenar mis años más tiernos de pensamientos abstractos y sensaciones abismales de lo sublime (que, obvio no llamaba así entonces). Pero ese mismo vértigo también lo sentía cada vez que escuchaba A Day in the Life y llegaban las famosas secciones orquestales. Precisamente por ese miedo que me hacía sentir ésa sigue siendo una de mis canciones favoritas aunque la sensación muy pronto se volvió irrecuperable y la sustituyó otra menos sublime pero aún eufórica. Aunque mi papá me había dado casettes de los Rolling Stones, Queen y todo lo básico en el rock hasta REM no había encontrado otra banda que tuviera en mí el efecto de los Beatles. Así fue, hasta que vi ese par de videos en MTV.
















Tal vez de no haber tenido 10 años entonces sólo me hubiera gustado Oasis porque son fans de los Beatles. Sin embargo, un tanto por la referencias y otro poco por la misma euforia que destilaban los hermanos Gallagher, en aquel momento escuchar esas dos canciones fue como entrar en trance. La manera en que Noel Gallagher había logrado transformar su afición por los Beatles en energía creativa (o el arte de fusilar con estilo, dirían algunos) fue, sin podérmelo explicar en el momento, una de las cosas que me dejaron sin palabras mientras veía esos dos videos. Y mientras Liam Gallagher gritaba “It's just a rock'n'roll, It's just a rock'n'roll” estaba convencido que si ellos podían tocar canciones que me gustaran tanto como las de los Beatles cualquiera que se lo propusiera podría hacer eso o cualquier cosa.

Muy pronto me compré el cassette de Definitely Maybe (elegido recientemente como el mejor álbum británico editado entre 1980 y 2010) y cuando salió, unos meses después, el de (What's the Story) Morning Glory. Luego empecé a escuchar a otras bandas de lo que, convencidos por el gobierno británico, los medios de todos los continentes dieron por llamar Britpop (la palabreja esa y su oscura forja habría que discutirlos en otro texto). En ese momento se comenzó a volver manifiesta y poco a poco consciente mi anglofilia característica y que a la larga terminaría por influir en mis decisiones académicas y en toda mi vida laboral. Cuando llegó el momento de dejar de usar cassettes y cambiarlos por CDs el primero, a propósito, fue el Be Here Now, pronto me hice de los otros discos e incluso de un Definitely Maybe del primer tiraje de Creation Records. Me volví cliente de Tower Records donde compraba ejemplares del NME y el ,ahora extinto, Melody Maker con un retraso trasatlántico de una o dos semanas a precios ridículos, gracias a esas revistas y al internet (que poco a poco se me empezaba a volver indispensable para todo) Oasis fue el punto de partida para conocer a otras bandas desde Blur (predeciblemente) hasta The Frank & Walters (banda de la que fue roadie Noel Gallagher, a la que le abrió Suede durante la misma gira, y una de los primeras a quienes los Chemical Brothers les hicieron remixes).

Se me volvió costumbre esperar cada nuevo disco, estar al pendiente de los chismes sobre las peleas de los Gallagher, poner "Cigarettes & Alcohol" a todo volumen en las fiestas (aunque luego nadie entendiera porqué) y demás cosas raras que hace un fan de Oasis. Conseguir los sencillos siempre fue una de mis favoritas, pues esta es una banda de lados B. Recuerdo que en la época del Standing on the Shoulder of Giants (cuando iba en la prepa) fui con un par de amigos a comprar los boletos para el concierto a un Mix Up. Había visto el sencillo de "Go Let it Out" en esa misma tienda unos días antes, pero no llevaba dinero y vi que tenían dos discos. Ese día, luego de comprar los boletos, no estaba seguro si comprar el sencillo o esperar al día siguiente para no quedarme con poco dinero. Entonces, mientras hacíamos planes para el concierto y veíamos nuestros boletos recién comprados, pasó frente a nosotros una chica con una playera de Oasis (igual que yo ese día) y una bolsa transparente estampada con fotos de Liam y Noel (que evidentemente había hecho ella misma), por si fuera poco era muy guapa. Fue inevitable no verla. También iba a comprar boletos. Al ver que luego de comprarlos se dirigía a la sección donde estaban los sencillos la seguí y me adelante a comprar el último "Go Let it Out" que quedaba antes que ella. Ya en la caja, mientras ella salía del Mix Up me miró y sonrió decepcionada. Mis amigos me reclamaron durante semanas por no haberle hablado. Aún hoy creo que si lo hubiera hecho ella hubiera comprado el disco o me hubiera convencido de comprárselo y nunca la hubiera vuelto a ver.

Sin duda las veces que pude ir a los conciertos de Oasis están entre los mejores días de mi vida. Una de esas veces incluso hasta canté "Stand by Me" para ganarme una playera afuera del Palacio de los Deportes. Curioso, sólo he hecho cosas vergonzosas como cantar en frente de mucha gente esa vez y otra, en una feria educativa del British Council, cuando canté "The Universal" para ganarme un poster gigante con la portada del The Best of Blur.

Ahora mi anglofilia es algo tan cotidiano que no le doy tanta importancia y me burlo de mí mismo, por ser tan cliché, al darme cuenta que estoy usando una canción de Pulp para dar una clase de inglés mientras llevo puesta una playera con la simbología del metro de Londres y al terminar el día me tomaré un gin & tonic mientras veo el dvd de algún concierto de Oasis.

Cuando salí de la prepa no tenía ni idea de qué hacer con mi vida. Sabía que tenía que estudiar. Era lo esperado pero nadie ponía en mí esperanza y mucho menos presión alguna. Podría haber conseguido un Mcjob para empezar una cadena de despidos y renuncias con intervalos de explotación malpagada y nadie se hubiera quejado [bueno, eso terminó pasando pero al menos los sueldos son un poco menos miserables cuando uno estudió]. Pero no. Eso no era para mí. De pronto supe, sin pensarlo mucho, sólo lo supe y estaba seguro de que estudiaría literatura y sería letras inglesas. Mientras escuchaba "Fade Away" y la canción no tenía nada que ver con la decisión misma pero la convicción nostálgica que la llena y su constante repetir que nuestros verdaderos sueños, aquellos que en verdad llegamos a cumplir, son en realidad insospechados y muy distintos a lo que queríamos de niños, me hizo estar aún más seguro de la decisión. Ahora creo que con tanta anglofilia y el acercamiento gradual a la literatura que llenaron mi adolescencia la decisión era bastante obvia, incluso desde el punto de vista laboral, pues ahora mi anglofilia paga las cuentas.


No con poca ironía, uno de los pocos gustos musicales que logré contagiar a mi hermano es Oasis. De alguna manera nuestra relación es casi tan buena y apegada como la de Noel y Liam, aunque nos peleamos menos seguido y menos feo. Durante algún tiempo mi hermano opinaba a favor de Liam cada vez que nos enterábamos de alguna pelea. Ahora estamos de acuerdo en que si a alguien podemos culpar de que ya no exista Oasis es al menor de los Gallagher y que compraremos el disco solista de Noel.

Cuando me enteré de la pelea de Noel y Liam en París el año pasado lo tomé a la ligera y le hice bromas a mi hermano sobre que en un mes cuando mucho se reconciliarían. Pero no fue así. Y aquí viene el #ojitoremy. Por dinero (o falta de) no fui la última vez que vinó Oasis a México. Se suponía que íbamos a ir juntos mi hermano y yo. Él nunca fue a ningún concierto de Oasis. En el momento no me lamenté mucho porque pensé que regresarían y ya los había visto otras veces. Pensé en eso y en que en esta ocasión sí se cumplía el cliché “es que crecí con ellos”. Algo se terminaba y no sólo Oasis, mi vida cambió mucho en 2009 y es tan irreconocible que ya no existe Oasis. Los escucho aún casi diario pero ahora pertenecen al pasado. No sacarán más discos ni tendrán más giras y si algún día se reúnen estaré viejo y ellos aún más. Bienvenido al mundo adulto, aquí ya no podrás ir a un concierto de Oasis ni esperar a que salga su nuevo disco, pero sacaran una compilación de sencillos para recordarte que no volverán esta vez y que el tiempo vuela.







 
¿Porqué el mejor concierto que dieron en Latinoamérica tuvo que ser en Argentina? :-/

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