lunes, abril 12, 2010

Time to Pretend// vivir es la escritura


a los [ex]devras


Juguemos a ser poetas,
porque nos sentimos muy bien o muy mal
y tenemos voces
que se desgañitan de tanto buscar
palabras de pronunciación explosiva;
porque podremos recorrer todo el país
entre mesas de lectura y fiestas infinitas;
porque tenemos ganas de perder la cuenta
de a cuántas personas besamos en un festival;
porque no se trata de libros gratis ni de dinero ni de fama,
sólo es que la poesía “es como una bachita
                                               y debe rolar”,
                                                           nos debe marear.

Olvidemos todo: la escritura es nuestra vida, vivir es la escritura.

No sabemos si viviremos mucho, pero sí muy rápido.
Tenemos la palabra, también la diversión.
Nuestros versos,
tan largos que se vuelven prosa,
son "salvajes" y no les hace falta solemnidad:
los cosechamos del cielo,
de un desierto,
de un chocolate,
de otro poema,
de matar o salvar a la tradición,
de la vida de mi gato,
de una traducción falsa,
de la nostalgia futura,
de una canción en una fiesta
o de un viaje en el metro.
Tenemos la palabra
y abrumados escribimos hasta el amanecer sin dormir.
                                     ¿Qué más podemos hacer?
                                             Sólo aspirar a becas culturales;
                                             no somos carne fresca para el subempleo
                                             de corbata y traje todos los días.

Olvidemos todo: la escritura es nuestra vida, vivir es la escritura.
La escritura es un debraye
es irse de boca,
es un conjuro, 
es Latinoamérica,
es saltar a las calles y llenar de esténciles los muros de los bancos.
es que nos llamen adolescentes de escrituras mutantes,
es la imitación de nuestros héroes, ligues, amigos y enemigos de la poesía (pos)moderna,
es la amistad llena de grietas que ya no da para más,
es abusar de las enumeraciones, las anáforas, ironizar las referencias, freakear con el performance
y pasar todo el día echados en nuestro bono de juventud y lista de contactos, viendo tele y así.

Al final no hay nada,
vienen los libros y los premios.
Todo tiene un curso:
cuando te vuelvas predecible mejor escribe una novela
sobre los amigos que se te volvieron insoportables.
Escribe otras cuatro o cinco, para que cuando te de una sobredosis de vida puedas dejar una herencia.

Mientras, es tiempo de escribir.
Olvidemos todo: la escritura es nuestra vida, vivir es la escritura.
Mañana nos ahogaremos en lo que vomitamos hoy, así será el final.
Mientras, es tiempo de fingir/ es tiempo de escribir/ 
              es tiempo de fingir/ es tiempo de fingir//


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