miércoles, mayo 26, 2010

The Joycean Roots of the Gracehopper (vía formspring.me)

 "Cuéntanos uno de los momentos más felices que has tenido en tu vida"

Gracias por esta pregunta, la encuentro inspiradora.

El momento más feliz y más importante de mi vida, hasta ahora, está diseminado en tres fechas de un mismo año.

La primera parte es el 2 de febrero de ese año. Ese día fui a hacer el examen de inglés para entrar a Letras Inglesas. Es el examen más difícil que he hecho en mi vida, no tanto por el contenido sino por la presión. Ese día conocí a personas que fueron importantes en mi vida durante los años siguientes. Por desgracia esas amistades se rompieron o simplemente se erosionaron. Ese día me levanté muy temprano y feliz, sentía que por primera vez tomaba una decisión importante sobre mi vida y estaba seguro que pasaría ese examen aunque sólo un porcentaje muy bajo de aspirantes serían aceptados.

Exactamente una semana después cumplí 20 años; ese día tenía que ir a la Facultad de Filosofía y Letras para recibir la constancia de que había pasado el examen. Mis entonces nuevos amigos me felicitaron y me llevaron un pastel. Siempre he sido algo tímido y eso me hizo sentir una gran seguridad. Ese cumpleaños tuvo un significado muy especial, estaba ante una nueva década en mi vida y ahora las cosas serían a mi manera; esa certeza aún hoy me hace muy feliz.

El 16 de junio de ese mismo año se celebró el centenario del Bloomsday, la fecha en que transcurre Ulysses de James Joyce. [Ay, Eliud ya empezó a ñoñear otra vez... no, o bueno, sí, pero lo que sigue explica porqué friego tanto con el 16 de junio y el Ulysses y James Joyce]. Antes de eso había leído (en traducciones malísimas) Dubliners y The Portrait of the Artist as a Young Man. Me habían gustado ambos libros y ubicaba bien a Joyce pero no me causaba el fervor que ahora me caracteriza.

Ese día se hablaba de Joyce, aunque fuera poco en todos lados. Así me enteré que en la vida real él conoció a su esposa precisamente el 16 de junio de 1904 y que le daba una importancia muy peculiar a esa y otras fechas. Entre esas fechas estaba obviamente su cumpleaños: el 2 de febrero, misma fecha en que publicó Ulysses en 1922 y Finnegans Wake en 1939.

No sólo compartía la fecha que cambió mi vida, que es exactamente una semana antes que mi cumpleaños con James Joyce; parecía que la vida misma me había empujado hacia esa fecha, cuando presenté aquel examen fue tras un intento fallido. Por alguna razón hubo un error en la fechas que se habían dado en línea para otra sesión anterior del examen de inglés, a la cual me había inscrito. Se suponía que debía haber hecho el examen una semana antes del 2 de febrero pero como tenía mal el horario me lo pospusieron para el cumpleaños de James Joyce.

En la fecha exacta del centenario del Bloomsday sentí casi como mágicas las coincidencias de las fechas con Joyce. Ese día releí El retrato del artista adolescente y algunos poemas que Borges dedicó al dublinés; me propuse leer Ulysses en inglés tan pronto empezara mi primer semestre. Así comenzó mi fervor por Joyce. Cada que llega el 2 de febrero y el 16 de junio una parte de la felicidad que sentí ese año regresa para hacerme recordar porqué he tomado cierto rumbo en mi vida, porqué me gusta tanto la literatura, porqué es mucho más que letras impresas sobre papel. La literatura es magia que atraviesa siglos y océanos; al estudiar letras aprendí a explicar los mecanismos de esa alquimia, al escribir intento ser participe de ella y tal vez, con un poco de suerte, llegar darle sentido a la vida de un adolescente tímido y bizarro en otro siglo y otro continente.

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